miércoles, 28 de octubre de 2009

Reunión de Piojosos

artículo de interés publicado en Panorama Católico Internacional

REUNIÓN DE PIOJOSOS
Así ha calificado una voz anónima de nuestros foros a los anglicanos y ortodoxos que desean volver a la unidad con la Santa Sede. E incluye una tercera catergoría de piojosos, esta vez los tradicionalistas de la FSSPX, a la cual él mismo dice pertenecer. El agravio no tiene más trascendencia que la de mostrar como sea ha enseñorado la pasión y hasta la patología en algunas almas. Pero los hechos requieren algún análisis para un buen discernimiento.

Ortodoxos
En conocida la visita del Arzobispo ortodoxo Hilarión de Volokomansk al Santo Padre en meses recientes. Los diálogos fueron secretos, pero las declaraciones del prelado ruso tuvieron este tenor:
Desde las reformas litúrgicas del Concilio Vaticano II, los servicios en algunas iglesias católicas han acabado siendo poco diferentes a los protestantes"."Nosotros apoyamos al Papa en su empeño por la defensa de los valores cristianos, lo apoyamos también cuando sus valientes declaraciones suscitan reacciones negativas por parte de algunos políticos o personalidades públicas, o son recibidas con hostilidad y a veces tergiversadas por parte de algunos medios de comunicación".
"Creemos que él tiene el deber de dar testimonio de la verdad y por tanto estamos también con él cuando su palabra encuentra oposición".
" Consideramos que el jefe de la mayor iglesia cristiana no deba estar pendiente de ser políticamente correcto, ni se deba adaptar a la mentalidad dominante o buscar ser aceptado. Creemos, por el contrario, que tenga el deber de testimoniar la verdad. Por tanto, le apoyamos incluso cuando sus palabras encuentran oposición”.
"Los servicios divinos ortodoxos son un tesoro inapreciable que debemos custodiar cuidadosamente. He tenido la oportunidad de estar presente en servicios tanto católicos como protestantes, que fueron, con raras excepciones, bastante decepcionantes... Desde las reformas litúrgicas del Concilio Vaticano II, los servicios en algunas iglesias católicas han acabado siendo poco diferentes a los protestantes". Cfr. Panorama Católico
Hasta aquí los dichos del arzobispo ruso, que indudablemente, dadas sus altas funciones diplomáticas, y la no desmentida adhesión del Patriarca Kiril, han estado lejos de ser una iniciativa meramente personal.

Comunión Tradicionalista Anglicana
Para comienzos de año se debatía en la prensa especializada la fecha en que se conocería la respuesta afirmativa de Roma a los pedidos de la Comunión Tradicionalista Anglicana.
La revista Golias, cuyo progresismo es indiscutible, ha calificado así a los anglicanos que piden amparo en la Iglesia Católica:
“En el origen de esta separación, nos encontramos con la violenta controversia de los conservadores en contra de la ordenación de las mujeres y los homosexuales, por no mencionar la guerra abierta de los mismos conservadores congta las innovaciones litúrgicas introducidas en la Comunión Anglicana.
Posición ampliamente compartida por la jerarquía católica y que ha dado lugar al hecho de que ya en 2007, el obispo de Australia y líder de la Comunión Anglicana Tradicionalista, John Hepworth, exigiera la readmisión de su iglesia, la TAC, "en su totalidad la comunión sacramental y eclesial "con la sede de Pedro en Roma. [...]
Y más adelante: “Acerca de los anglicanos separatistas de su comunión de origen, el Vaticano, con el consentimiento de Benedicto XVI, concederá a los tradicionalistas de la TAC el derecho de celebrar según la liturgia anglicana, que incluye muchos ritos similares a la misa tridentina que fuera promulgada por el Motu Proprio Summorum Pontificum, en julio de 2007”. Cfr: Golias.

Conversaciones doctrinales
La tercera clase de “piojosos” que serán recibidos por Roma para debatir los aspectos a su ver “inaceptables” del CVII son los propios tradicionalistas de la FSSPX. Contra ellos Golias se ha despachado sin atenuantes, y en el máximo de su furor antitradicional ha acusado al Papa de “cismático”. Curiosa preocupación de una publicación ecumenista enragé.

Bien pues, parece necesario hacer algunas distinciones:
Nos parece auspicioso que el nuevo Patriarca de la Iglesia Ortodoxa del Patriarcado de Moscú haya depuesto su furibundo antirromanismo o al menos lo haya atenuado. Y que además apoye al Santo Padre en aquellas cosas en que todos tenemos el deber de apoyarlo, a saber: cuando da testimonio de la verdad, cuando este testimonio le valen la oposición de los enemigos del cristianismo, cuando promueve los ritos de la divina liturgia que más dignamente reflejan las sagradas tradiciones. Y nos parece notable que el Arzobispo ruso declare, en las barbas del Papa y después de haberse reunido con él, que desde las reformas litúrgicas del Concilio Vaticano II, los servicios en algunas iglesias católicas han acabado siendo poco diferentes a los protestantes".
Nos parece auspicioso que quienes piden su admisión a la Iglesia Católica sean el sector anglicano que se opone a la ordenación de mujeres y de homosexuales, y además que soliciten continuar con ritos cuya raíz pre tridentina los hace muy similares a la Misa Tradicional.
Y finalmente, más auspicioso aún parece que Roma haya aceptado poner en tela de discusión los textos del Concilio Vaticano II, no solo necesitados de aclaración, sino también los imposibles de aceptar sin una corrección radical.
Claro, no es posible saber en qué parará todo esto. Hay una velocidad impresa a los hechos por la voluntad personal del pontífice (o la necesidad) de ser el artífice de esta obra, que puede ser mayor de la que las cosas precisan y así llevarlas al fracaso.
Hay limitaciones operativas, una autoridad acotada, enemigos internos poderosos y, lo que es peor, ideas contrarias a la doctrina tradicional que siguen deslumbrando al Sumo Pontífice desde sus décadas mozas.
Todo es raro, misterioso, y hasta ominoso, si lo vemos con ojos merarmente humanos y naturales. Si no creemos en la existencia de un Dios providente. Si todo lo limitamos al cálculo humano.
Se impone, pues, para no perder la mesura, un acto de confianza en la Providencia. Sobre todo porque no somos actores (aunque hasta cierto punto sí, con nuestra oración y santificación) sino espectadores de este inmenso drama histórico y metahistórico que tenemos el enorme privilegio de ver con nuestros propios ojos.
En algún sentido, el calificativo de “piojosos” nos cabe a todos, incluso al Santo Padre, en cuanto a su pura humanidad pecadora. ¿Quién no es piojoso ante Dios? Pero no con el espíritu con que ha sido proferido en nuestra web por una voz que finalmente no está tan lejos del pensamiento y las actitidues de los ultramodernistas de Golias.
Cero componente de esperanza, cero elementos de humildad: todo cálculo humano, ideológico y para colmo no demasiado inteligente.

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